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viernes, 9 de agosto de 2013

Vamos

Vamos a levantarnos y ver la escena a cabalidad; preparemonos para ver batirse los colores.
Vamos a darle chance al que está arriba de asumir el control pues las manos se cansan de sostener el timón.
Vamos a acercarnos a lo esencial, no tengamos miedo a lo que se presente frente a los ojos.
Vamos a jugar y a creer, vamos a vivir.
Vamos a sentirnos.

Pero vamos, ¿si?

Vamos a elevarnos por encima del mar, a suspirarnos el alma porque lo que no se comparte, se desperdicia.

Vamos a conocernos, a dejar el miedo.

Vamos hoy, vamos en la mañana y en la noche, con el sol ardiendo a jugar con las estrellas.
Vamos hasta ti, hasta mi casa.
Vamos a ver a qué sabe el amor y la libertad, y a devorarnos la pasión.

Pero vamos ahora, ¿si?

Vamos antes que nos gane la pena, porque después de cada locura viene el arrepentimiento y eso, está mal.
Vamos rápido.

Pero vamos a hacerlo por siempre, ¿si?



Pd: entre los espacios de mis fotografías, faltas tú.

miércoles, 24 de julio de 2013

120 crónica

Eran las cuatro de la mañana y el día comenzaba para ella, mientras el más o menos permanecía dormido.
No sé todo lo que debería, lo sé.
Que las cosas del corazón me superan, eso es obvio, yo me preocupo por mí,  eh!
Mentiras blancas, rosadas, mentiras al fin.
Salgo de casa con una compañía de susto (extraño)...
Ya me he olvidado de la mayoría de las cosas que me han pasado, de quienes me hicieron daño, total, al fin me he superado.
Imagino si el mundo preguntara por mí, ¡qué miedo!
Campanadas que me recuerdan la marcha nupcial de mi hermana, la película del come back, las cosas que no nos dijimos, la absurda ilusión de dejar las cosas en stand by.
Nada se va si yo no me he ido.
La música y el mar como terapia, el entierro a los pavores, el reloj que va de prisa y los deseos soplados con el cumpleaños dormidos.
Por cierto, ¿dónde estás?
Desorden elemental, el alrededor me hace muecas y yo les sonrío de vuelta.
Voy en camino y me tropiezo con la caja de promesas que perdí.
Pienso en otra jornada, una invitación a despegar.

Nostalgia de ir acabando una etapa, de ir subiendo con la posibilidad inminente de caer.
Vivir es el reto máximo, la recompensa de perder el miedo es poder abrir los ojos y recordar cada espacio, cada sensación, cada minúscula fibra cardíaca que estuvo electrizada.
Aprovechemos la ocasión de grabar, brindemos porque una amistad como la vida forja sus cimientos en los momentos más tensos para luego volar, volar y brillar en esplendor.

Ven y tomémonos una foto.
Ven y vivamos amistad.

Llámalo como quieras

Llámalo como quieras o comienza con LIBERTAD.
Haz lo que quieras, total, yo soy yo y tú eres tú.
Piruetas en el ocaso, va disminuyendo el espacio entre tú y yo.
Compañía sin sostén, un abrazo sin calor.
Desnudez como la de un escritor sin pluma.
Sin vos. Sin mí.
Por allá escucho tu voz, en el rincón infantil y adolescente donde vivimos el amor.
Día de fiesta para unos, para otros vida oscura.
Me siento a hojear la agenda minada de espacios vacíos, a pesar del deseo frenético de salir a navegar.
¿Por qué hacernos íntimos para terminar como extraños? ¿Para qué?
No quería salvarte ni quiero hacerlo ahora.

Quítate los guantes, ya me asesinaste y tus huellas están por todo mi cuerpo.

Corretón, furioso, tierno y apasionado.

Aún sin cordura y con sangre en las manos, sigues llamándolo AMOR.

domingo, 16 de junio de 2013

Antes y después de ti

Heme aquí tambaleando encima de la escalera, del cajón, la silla y del tobo, esto de la altura no es lo mío.
Todo para colgar el letrero "no creo en promesas" a ver si ya dejan de tocar a mi puerta cada vez que truena el cielo.
No soy Virgen ni palito de romero, ¡ya basta!
Me limpio la ropa y el rostro, remarcando las líneas de expresión, llevo barro encima y no cómo mascarilla.
Trato de echar camino hacia abajo y en cuanto escucho una voz dejo caer los pies y allá voy rodando.

(Pena)

Aún desvalida me ofrecen una mano, resulta ser de un hombre y mis sentidos se alertan, ¿por qué? Ni que fuese agua para la sequía.
Estoy de pie pero no logro gesticular, me resulta familiar pero la sensación es muy vaga.
Veo mover sus labios pero ¿y su voz?
Él se va y yo me voy detrás, quizás emprendamos una aventura o tal vez sea sólo escaramuza.
Vamos camino al arroyo y me voy sintiendo desnuda, devorada por dentro, flotando entre las aguas tímidas y embriagantes.
No me permito cerrar los ojos no vaya a ser que desaparezca todo, como quien no puede dormir tras una contusión.
Comienzas a reír como loco poseído y yo muero de la gracia aún sin entender, me entretiene tu falta de cordura, parece borrar con éxito mis (mal) amores con sutil endereza.
Te colocas detrás de mi y siento que vas a salvarme, cuando siento mi cuerpo estremecer inmediatamente te vas, clavado entre las corrientes del río y yo me veo tentada y a punto de perder.
Me consigues dar oxígeno debajo de las aguas, me brindas la luz que anhela el desolado y comienzo a entender.
Vamos camino de vuelta, danzando entre los amuletos de la naturaleza y los destellos de las sonrisas que parten a volar como aves tricolor.
Cruzamos la cerca y te comienzas a diluir entre el paisaje, una mezcla de sonidos me ensordecen, tengo miedo.
Resbalo y me siento ir, como quien te hala desde dentro, mi mirada atónica se encuentra con la tuya y lo poco que queda de ti.
Pienso en lo recién sucedido y quiero reventar en lágrimas.


- ¡No me dejes!
- ¡Te lo prometo! Escuché mientras me sentí aterrizar de un vuelo con turbulencias.

(...)

- Oye chica, ¿estás bien? Escucho mientras una sombra se acerca a mi rostro.

Tomo la mano extendida hacia mi.
Sacudo mi ropa y mi rostro, remarcando las líneas de expresión hechas por el barro.

- ¿Te puedo ayudar en algo?
- Sí, ¿podrías bajar ese letrero?

Y con sólo extender su brazo tuve el letrero en mis manos.

- ¿Necesitas algo más?
- No, ya estoy bien. Gracias.

 

domingo, 2 de junio de 2013

Declaración, ¡atroz!

¡Charlatán!  Recoge las latas de tu vicio mundano, una corazonada reacia al calor humano, pataletas de ahogado cuando te ves incapaz de nadar en el mar de la verdad.

¡Bofetada! Imaginaria tal vez, pero tan real como la agudeza de mis palabras, te acercaste demasiado al fuego y ahora ves caer tu disfraz de cera, penoso y doloroso.

¡Redobles de tambor! Siento que te veo por primera vez y tiemblo para no golpearte pues no eres más que un sabueso traicionero.

¡Cobarde! Tú y tus malévolos actos como quien enfunda su arma en el corazón de un peluche, tu disparo atravesó mi pecho, pero yo no me quedaré a que me veas caer.

¡Cada quien a sus esquinas! Mientras me hago un juego de sutura, deja caer la tela, ni todo el alcohol te alcanzará porque tu recuerdo arderá con tanta ira como pasión, así podrás ver el rastro de lo que perdiste desde donde quiera que estés.

¡Claridad! Para la paz en mi corazón y ¡nada! Para ti.